Semiótica y Psicoanalisis
20 Octubre 2009
Introducción
A primera instancia, sin temor a equivocarme, la temática planteada deja una huella que apunta directamente hacia la multiplicidad de discursos y de saberes que si no son perceptibles mediante la noción de Psicoanálisis, se hacen notar en carácter mas amplio y conciso dentro de la palabra “Semiótica”-Como una estructura que es vista en el abismo como un abstracto, es traída hacia la superficie como una estructura multiforme a la que le subyacen múltiples mascaras-. Por lo cual, he de mostrar inmediatamente el tendón de Aquiles de este ensayo: la superfluidad, una vista general –que colisiona con el concepto pensado de: análisis-, más de un libro no basta para dar cuenta de estas temáticas con la propiedad que han sido manejadas, y para eso basta con perderse en la cuenta de los seminarios lacanianos, las listas de nombres que han recibido los arquetipos jungeanos a través de cada civilización –del anima hasta la sombra-, así como los abundantes abordajes a Freud.
Indiscretamente, también he mostrado la espalda, y he delimitado al aire los límites de mi abordaje en cuestiones teóricas –no del grado de contraste en que he colocado el lente-. Como una mención afín al tema: Sigmund Freud es el representante mas próximo que viene a la mente después de una descripción fonética propia de: Psicoanálisis, es prácticamente imposible disociarle. Así mismo, pasaré sigilosamente a la descripción del arquetipo y el inconsciente colectivo de Carl G. Jung a partir de la consideración de una actividad esencialmente semiótica –más que nada, “des-semiotizante”- que condujo a múltiples hipótesis ontológicas, aquí, el Psicoanalista logró vincular el papel del filólogo, del historiador y del filósofo. Por último punto, la visión lacaniana, que juzgada de ser la mas confusa (compleja) mantiene un pasado devenir propiamente “simplista”, no me refiero nada mas que a la postura del lenguaje de Ferdinand de Saussure y la escuela estructuralista del lenguaje. Al partir de las nociones Freudo-Saussurianas, se llegan estructuras genealógicamente descriptivas del ser y su inconsciente. Así como a una visión del hombre donde el lenguaje es medio y limite.

Desarrollo
Normalmente adviene la pregunta: ¿Por donde empezar? -Desde el comienzo- Así se regocija la postura más simplista con una tentativa de estructurar. Para eso hay disociar –y reasociar- y marcar ciertos momentos históricos . Para incurrir en las asociaciones de los referentes teóricos visibles más cercanos: El Psicoanálisis, bajo tal nombre, aparece en 1896. No necesita estar nombrado para existir –en voz pasiva afirmaría el existencialismo-. Arrivé menciona una correlación en 1881 con la figura de Joseph Breuer al intentar curar a Fraulein Anna O. donde a través del ahora conocido método catártico y que en aquel momento, la misma paciente especificó dentro de su cura como: talking cure, aquí el fenómeno del lenguaje se hacia presente, se había decidido parar con la tradición que exigía una serie de procedimientos hipnóticos, Breuer sentaba las bases de la comunicación dentro de lo simbólico para lo que Sigmund Freud llamaría –junto con mas aplicaciones metodológicas y teóricas- como Psicoanálisis.
Dándole una vuelta al kaleidoscopio, nos encontramos con la semiótica, la cual podría entenderse como una ciencia especifica dentro de la Lingüística para hacer referencia al estudio del signo. En paso seguido, el corpus del significado me remite a F. de Saussure quien menciona al signo como : la combinación del concepto y de la imagen acústica. Concepto e imagen acústica eran términos que demarcaban comúnmente ambigüedades por el léxico común, y es de allí donde surge el replantear estos términos como: Significado y significante.
Cohesionando las dos partes incluidas en el ensayo he de iniciar un abordaje mas cercano hacia Sigmund Freud –ya hemos comenzando “desde el inicio”, previamente, el orden será cronológico-, quien tras desarrollar conceptualmente los términos de “inconsciente” dentro del Psicoanálisis y al definirlo dentro de un marco donde toma el papel de lo latente, aquello que no existe ante la conciencia, aquello que se esconde detrás de un velo de múltiples ilusiones. Así como, el motor esencial de la vida anímica intra-psicológica, además de un ente que respondería para Freud la pregunta que se han hecho los filósofos : ¿Qué es lo que mueve al hombre? ¿Qué es lo que le motiva? Freud indirecta y celosamente les dice: el inconsciente – el principio de placer . A pesar de la gran importancia que el Inconsciente teóricamente implica al Psicoanálisis, para incluso cohesionarse como su conditio sin qua non.
La argumentación de lo desconocido en la vida anímica inconsciente gira a través de otro concepto importante para el psicoanálisis: el ensueño, la actividad anímica nocturna. Parafraseando a Freud el ensueño es el resultado de una descarga energética del inconsciente que es capaz de llegar a la consciencia debido a una debilitación de la censura del preconsciente, que en actividad diurna delimita tajantemente al consciente de lo inconsciente –solamente trasgredida por acto fallidos, los “lapsus linguae”, etc.-, la cual podemos traducir en imágenes oníricas, en sueños. Entonces, el ensueño es una manifestación directa del inconsciente. Aquí el papel del preconsciente llega a tener importancia, ya que los contenidos del inconsciente no son compatibles con la consciencia. Por lo tanto, se necesita de cierta traducción onírica que se ve representada en el sueño.
Precisamente quería llegar a este punto. La actividad onírica como el medio de conocer lo inconsciente, un contenido que después de un filtro: llega simbolizado. Aquí adviene justamente un trabajo hermenéutico, al final el analista tiene que jugar con los símbolos y darles interpretación. Por lo tanto, la relación justa entre la semiótica y el psicoanálisis puede ser a través de un antiguo arte: la hermenéutica, la interpretación. M. Arrivé menciona de forma previa la primera distinción entre los mecanismos interpretativos, un mecanismo que va del signo al símbolo.
Ahondemos entonces en los mecanismos usados por Freud para el análisis onírico. Para el análisis onírico, existe un filtro más del sueño del individuo para el analista este consiste en su reducción al lenguaje de forma consciente o inconsciente. Lo cual transmite una incertidumbre si devenimos en el método que precisamente no demarca una independencia del significante del significado, por lo tanto el símbolo se muestra de una forma pura en el ensueño: En la interpretación de los sueños, Freud toma el numero “60” mostrado en un sueño mediante cualquier forma aleatoria –en este caso, se encontraba dibujado en un anuncio en la pared- y lo abstrae, acto seguido interpreta la angustia del sujeto interpretado cuando se le hace frente el puntualizar sobre tal edad. En la recapitulación de Arrivé : marca un ejemplo semejante –en contraste a las puntualizaciones de F. de Saussure- donde durante la interpretación lee la palabra: AUTODIDASKER, y donde no solamente observa el AUTODIDAK(T)E, ve entonces la palabra: AUTOR y (L)ASKER, y por metátesis de la ultima palabra lee ALEX, el nombre del hermano de la persona cuyo sueño es interpretado. Cabe discutir que el proceso de Saussure y de Freud logran el mismo orden de albitrareidad, pero la naturaleza de las afirmaciones freudianas van al punto donde se quiere dar cuenta del contenido latente. Entonces, lo movimiento que se tornan a través de los signos distorsionados llegan a ser movidos una y otra ves bajo un mecanismo buscando cierto nivel de “insight” para el sujeto analizado. Esto es lo que ocurre con las configuraciones de palabras.
¿Cuántas veces no se ha escuchado hablar del símbolo fálico como representante de la virilidad? Este proceso interpretativo Freudiano da cuenta mas clara de los movimientos del signo al símbolo que Arrivé menciona. Mediante este proceso interpretativo, nombremos un ejemplo: bajo la suposición de que se es soñado un árbol o un cigarro, el significado onírico aquí mencionado tendría una interpretación encontrada en la figura fálica, por lo tanto se disocia el significado de árbol y cigarro hacia un punto de quiebre donde ya ambos puntos sean considerados como símbolos fálicos, de signos hacia símbolos, un símbolo que según los demás procesos puede implicar cierta angustia o represión. Miles de construcciones hermenéuticas puede haber de este tipo, el punto de conexión es llevar los símbolos a cierta personalización delimitada por el analizado. En estas interpretaciones solamente se halla un mecanismo que le sería criticado en una disparidad de ocasiones, iniciando por sus alumnos: la pansexualidad.
A través de semejantes móviles interpretativos, encontramos en un momento posterior a Carl G. Jung bajo sus interpretaciones que guían hacia la arquetipacion y que le hacen necesitar de un punto de referencia de la humanidad: el inconsciente colectivo, un concepto construido mediante la curiosidad viajera del autor que le hizo analizar diversas culturas alrededor del mundo uniendo los hilos que les emparentaban como especie.
Jung demarca la actividad representacional del ser humano de su entorno y así mismo, una actividad del ser humano representándose a si mismo con su entorno próximo. El origen del inconsciente colectivo surge de un ser humano esencialmente axiológico que representa el mundo mediante el lenguaje y que mediante esta relación construye su entorno de forma que ningún aspecto recaiga a lo desconocido. Por lo tanto simboliza, el simbolizar es un acto donde el agente externo se reduce a los límites de la subjetividad humana que es mediada por un lenguaje que le da el poder de transmisión de la información entre sus congénitos. La idea del inconsciente colectivo demarca un viaje a través de la historia del ser humano, nos regresa al hombre primitivo que en relación con la naturaleza y consigo mismo crea símbolos que trascienden ontegeneticamente como representaciones básicas del entorno de ese primer hombre desvalido que se repitieron una y otra ves como procesos funcionales para que el hombre se mueva en el mundo.
Del inconsciente deviene más en el fondo el inconsciente colectivo, menciona Jung. Pero, mediante el ensueño se pueda dar cuenta del segundo. Y aquí deviene la interpretación jungiana que tiene que poseer de trasfondo un sentido histórico de la representación que realiza cada símbolo. De allí que las relaciones de el agua – la sombra – el acercamiento a sí mismo, constituyan como parte de un mismo proceso que denota una actividad anímica que tiende a una realización marcada ontegeneticamente. Estas relaciones simbólicas se denotan bajo el nombre de arquetipos, entre los cuales podemos hallar a: la sombra, el ánima, el anciano, etc. Lo que refiere directamente en la semiótica jungiana es un acto “des-semiotizador”, en un inicio, ya que el mecanismo contra el que se ve de frente es un significado y un sentido, con miles de significante, miles de formas, miles de mascaras. Se amplia el termino de metalenguaje, el lenguaje detrás del lenguaje. Todas estas cohesionadas por un mismo punto determinado por su función social. Esta segunda idea, no ataca en ningún momento el corpus teórico del lenguaje que Freud elevaría implícitamente. Porque, el signo a símbolo surge como un proceso de composición de la interpretación.
“Debajo del significante, (no) hay nada”. Así enuncia la voz de otro Psicoanalista, Jacques Lacan. En contra de la voz Sausseriana que dicta: “No hay significado sin significante”, palabras del dominio de la lingüística. Y en contraste con las teorías implícitas del lenguaje pasadas: “No hay metalenguaje”.
Para analizar la teoría Lacaniana en relación con la semiótica (con la lingüística, general. Se denota en afirmaciones tales como: “El inconsciente esta constituido como un lenguaje”) –siendo una tarea que Lacan hizo de manera recurrente a través de sus seminarios-, he de enunciar sus edificaciones teóricas de mayor importancia: lo real, lo simbólico y lo imaginario, como registros. El registro de lo real, recae en lo desconocido, es el registro bajo el cual no tenemos un acceso, ya que da cuenta de aquellos fenómenos que suceden y no son llevados por el registro de lo simbolico. Justamente, como acotaba anteriormente, el hombre se encuentra simbolizando su entorno y reduciendolo al lenguaje. Este procedimiento nos lleva a describir el tercer registro: lo imaginario, el cual constituye el metalenguaje que actuara como un factor constituyente del significado supuesto.
Para Lacan, el significado no existe dentro de los marcos de la consciencia, sino que es precisamente de los dominios del inconsciente. Así, Lacan disocia el significado del significante, para un mejor entendimiento habrá que describir los procesos de consciencia e inconsciencia, Lacan solía describir el proceso con la figura de la banda de mobeo, siendo una figura geométrica “imposible”, esta propiedad demarcaba los límites entre lo consciente y lo inconsciente, siendo para el mucho menos perceptible la diferenciación entre los aspectos conscientes y los aspectos inconscientes. Mismamente al otorgarle, una mayor dinámica a las relaciones de consciencia la destitución de la unión entre significado y significante, lo que intuye el afirmar que: “nadie realmente sabe de que habla”, la instauración de los significantes y sus “significados” dentro de los mecanismos del estadio espejo, en este punto interviene lo imaginario para que se tome conciencia de las ilusiones como objetos de lo real. De la construcción de una realidad reflejada por la figura de la madre que funge como espejo.
Al trazar un camino hacia la vía del significante se ha de tomar en cuenta los puntos que son ilustrados en aspectos dichos en este esquema:
Aquí entonces se describe al significante dentro de su via. ¿Para que mis esfuerzos en las menciones del significante? Ya los había acentuado de forma indiscreta en un párrafo anterior: “No hay metalenguaje”, dice textualmente Lacan. A este punto se refiere una posición nihilista en lo respecto a la semiótica, el significante que antes se el consideraba constituyente, ahora es delimitado en un plano donde se le otorga su autonomia, incluso, solamente a el se le brinda el privilegio de existir. La vía estructurada en el esquema solamente representa el paso donde se erige el significante.
“El Lenguaje no sirve”, dice Lacan. Prosigue con: “solamente da palabras que se les puede dar uno, dos, tres, ¡una infinidad de sentidos!” ¿Qué queda entonces con la colisión entre el lenguaje y su semiótica con el psicoanálisis mediante la interpretación. La afirmación de: “no hay metalenguaje”, afirma que no hay “un” metalenguaje. Que al haber cierta independencia del significante, a aquello que quiera referir será la nada y como contraposición a un todo, un todo que se encuentra oculto tras el muro del inconsciente, algo solamente alcanzado en sueños.
Conclusión.
El psicoanálisis se conforma como una ciencia deductiva desde un principio. En un momento epistemológico de la construcción científica, es decir, en todo momento, se recae en un aspecto hermenéutico. Lacan alaba la tarea de Freud por construir todo un marco teórico, un lenguaje completo para una ciencia. Este lenguaje nació de forma deductiva, interpretada: se distinguen dos formas de construir ciencia la inductiva y la deductiva, la primera guiada en el número, la segunda demarcada en la cualidad y en la interpretación. Así, que el psicoanálisis y su relación con la semiótica, va desde un punto previo a ser nombrada, incluso mediante la semiótica y las demás ciencias del lenguaje –que en ese momento, para Freud no eran enunciadas- ha sido posible crear una disciplina enfocada en el análisis de la psique.
Así mismo, esta noción se ve reflejada en el revés lacaniano. La interpretación de Freud mediante los mecanismos del lenguaje enunciados por Saussure. Incluso, Arrivé menciona que la actitud de Lacan en los últimos seminarios era similar a la de un lingüista.
Divagaciones Varias, 1.
22 Agosto 2009
Un solitario. Es como si pintara la mascara de un solo color, sin ninguna consideración. Y detras de esa mascara, un escudo. Al grado que una cara sin forma, sin facciones. Nunca es descubierta. Al final, la personalidad es una mascara, no una cara. Una mascara que se quebranta con facilidad, uniformemente, como su coloración. ¿Para que el escudo? Mas que defenderse, es para no ver. Ergo, ver dentro de si. Encontrar su Dios, encaminarlo o matarlo.
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No, me refiero. A que, toda sinceridad, se expresa diferente ante otra persona. Que nadie puede percibirte en totalidad bajo ninguna circunstancia. ¿Porque, por muchas razones? Iniciando porque el hombre, crea esa mascara desde su nacimiento, porque cada persona habla un lenguaje distinto, cada palabra surge con distinto poder, con distinto enfasis…
Es que, al final. El ser lo que se es… es una ilusion, hacia los demas. El ser tu mismo, solamente se podra conciliar consigo mismo. Ante los demas es una mascara, un lenguaje. Claro, la hipocrecia es otra cosa, muy diferente… a lo que me refiero, es muy diferente, mas inocente.
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Debo agregar que fuera de esto no puedo estructurar largas cadenas de pensamientos. Solamente cortas respuestas en divagaciones nocturnas. Necesito inspiración.
Ceremony.
4 Mayo 2009
Escribo esto, a faltar de cualquier otro tema sobre el cual enfocar la reflexión. Así mismo, hablaré de la epidemia, de una forma somera, cansada.
¿Qué tiene México que estultamente crea situaciones paradójicas, analógicas, incluso crea discursos en los cuales se toma la angustia y se vuelve, así mismo, una burla? Recuerdo vagamente, aquellos cuadros donde la muerte era dibujada de forma jovial entre catrines de la época prerrevolucionaria. Así como un sin-fin de poesías escritas donde se ilustra una situación propia de ser publicada debajo del Pato Pascual en el periódico. En este momento, es el mismo caso -en mucha gente-, el tema se concentra en el entorno de toda persona de este pequeño país… ¿La broma, que refleja? ¿Una evasión a la angustia de enfrentar el tema? ¿Acaso implica el ponerse por encima de la situación, burlarse jocosamente de ella, apuntarle con el dedo y al hacer esto comunicarle al otro una reflexión sobre el problema: una exageración de los demás, una vista analítica mostrada por un diablo que ríe?
La risa, es un caso. Otro sería la histeria, enfrentar el miedo frontalmente… dejarse llevar por el, ser poseído por un demonio colectivo que acabara de uno por uno si no se atiende cada recomendación al pie de la letra. En caso, de que una instrucción no haya sido acatada después de ser descifrada, letra por letra, asegurándose de que cada palabra tenga sentido sintáctico, se responde con ansiedad. La ansiedad es un sufrimiento, al cual se le busca una cura… normalmente, se generan compulsiones. Una de estas compulsiones, es la autoobservación, la cual desencadena algo chistoso, la cadena es así: “me observo, miro que toso, pongo énfasis en la tos, al poner énfasis toso de nuevo, pienso entonces que me faltan los demás síntomas, empiezo a generar, uno por uno”, claro… este esquema es posible, pero la ansiedad y su pulsión de origen deben representar una obsesión mayor. Moviendo el énfasis del lente, a algo mas común, daré un ejemplo: “voy en el camión, miro a mi alrededor, desconfío de ellos, pueden enfermarme”, el ser humano actual, ni siquiera confía en si mismo, desconfía de los demás, o en el peor de los casos confía en exceso de si, ende, confía en demasía de todos, ende, se pierde en el todo.
La risa, la histeria, son reacciones generadas en esta dinámica de la masa. El primero es una incógnita, el segundo crea un castillo en el cielo dedicado a su salud. ¿Cuál es el más perjudicial? Ninguno de los anteriores. Aquella postura vital intrínsecamente negativa para el ser, es una visión fatalista, no por su postura ante todos, sino el reflejo de la persona. “Para que uso cubrebocas, si me toca me he de morir”, ¿Qué grita esto? Grita una necesidad del movimiento vital, una estática total donde la persona es incapaz de matarse, el dejar al azar su decisión, su responsabilidad. Es el ver hacia los demás y no darles importancia alguna. Fantasmas orgánicos incapaces de actuar, no poseen la vitalidad ya que nada les importa. Las penas le hunden, lentamente.
Cada quien percibe el problema. La percepción mencionada en su totalidad. Estas tres respuestas someras y comunes, son el reflejo.
Así mismo, existe una relación entre sujeto y objeto. El sujeto, ya lo he mencionado. Al objeto, no. El objeto –la influenza-, es manejada por cualquier medio de comunicación con una intención de otorgarle una objetividad total, imposible, incluso la frialdad comunicativa implica una interpretación. Nosotros interpretamos una interpretación. Pensable, es el hecho de que si es mostrada una interpretación catastrófica bajo el lema de objetividad, toda interpretación posterior será más pesimista o un poco menos apocalíptica. Si, entonces, solo mirásemos datos. Pensaríamos: “No han sido muchos los casos, no es tan letal, normalmente, esto no debería bombardearnos una y otra ves por cada cambio de canal”. La intuición de psicólogo, no nos debe dar algo mas que el sospechar. Otra noticia se muestra por la televisión: “40 propuestas, aceptadas en el congreso”. ¿Se ha creado entonces una cortina de humo? –Así mismo, no puede significar tanta sencillez, la verdadera pregunta es: ¿Qué tan grande es la cortina de humo?

Historia.
20 Abril 2009
La historia no es el pasado. La historia es el pasado historiado en el presente, historizado porque ha sido vivido en el presente.
J. Lacan, Seminario 1. Escritos técnicos de Freud.
All Sparks
16 Abril 2009
Psicológicamente, el concepto de enfermedad ha sido guiado a un análisis innumerables veces, una y otra ves se han discutido estos conceptos en una triada repetitiva: enfermedad, salud y cura, la cual en realidad es un conjunción dialéctica: salud/enfermedad, no sé cuantas veces he escuchado afirmaciones que van hacia este punto. A un viejo medico vanagloriando el ajuste semántico que los cubanos hicieron del termino al abarcar mas con su inútil: salud / no salud. O las tesis psicológicas de diversas índoles que usan la normalidad como criterio, sino lo anormal lo enfermo, dialéctica de nuevo.
En estos puntos M. Foucault, se adentro profundamente, fue más allá de las suposiciones modernas y hallo una respuesta en la historia. La historia atentó el ataque de mayor magnitud nunca antes hecho al sentido común. Y puso un punto de viraje, una idea central: Rene Descartes. El concepto de “razón”, se introdujo hasta el fondo de la epistemología, se creía en la verdad, que la verdad existía. Y más que nada, la sinrazón, la mentira existían, y su único criterio de pertenencia era: la no verdad.
Pero, el origen de una dialéctica excluyente viene de un momento histórico por mucho anterior, estas afirmaciones le pertenecían a Jesús, ¿no fue el primero en condenar a todos los que no creyesen en el al decir: “quien no esta conmigo, esta en contra mía”, y al decir: “yo soy la verdad”?
El problema de la dialéctica es el siguiente: es incapaz de dar cuenta propiamente con el significante, creando un significado limitado y simple basado en un criterio semántico mínimo. Problema evadible con la capacidad pragmática del hombre dentro de cualquier lenguaje. El siguiente, punto va dentro de una programación del hombre: “si una maquina funciona mediante un código binario, el hombre lógico no es diferente”.
Al final toda teoría que intenta describir al hombre lleva implícito un deseo, un imaginario. Así mismo, esta teoría se convierte en un molde. La nada es la esencia del hombre, ¿no es así?
El punto de comprender las situaciones de “salud mental”, es simple: La salud es un arquetipo imposible, impersonal, el hombre para estar sano mentalmente debería desdeñar la mascara de su personalidad y pintarle con los colores que todos aman, pero, aun así, en el fondo seria la misma mascara opaca/brillante pintada aleatoriamente. Entonces, si la salud no existe, ¿tampoco existe la enfermedad? Y es aquí donde el horizonte se vuelve personal, si se cree en la salud, se cree en la enfermedad. Y la cura es el medio que usa el ser, el yo, el espíritu donde existe una demanda, ¿demanda de que? De saciar su sufrimiento. Lo curioso es que la cura es que es independiente de la creencia o no creencia en la salud o la enfermedad. “La cura es la demanda que se origina en la voz del que sufre, de alguien que sufre de su cuerpo o de sus pensamientos”
. Así mismo, la cura no implica enfermedad, implica sufrimiento. Lo que implica enfermedad y su ambivalencia, la salud, es una tendencia propia de toda afirmación dialéctica: la polarización. Nunca se esta lo suficientemente sano, así como nunca se esta lo suficientemente enfermo, nunca se es lo suficientemente débil, nunca se es lo suficientemente fuerte, nunca es suficiente. Entonces, la enfermedad es social, el sufrimiento es personal. Se es enfermo ante el otro, se sufre ante si.
Amore Fati.
23 Diciembre 2008
Amor Fati. O Amor al destino.
“My formula for greatness in a human being is amor fati: that one wants nothing to be different, not forward, not backward, not in all eternity. Not merely bear what is necessary, still less conceal it—all idealism is mendaciousness in the face of what is necessary—but love it.” F. Nietzsche
¿Que implica el desear que nada, en lo absoluto, cambie? ¿Es acaso una decaída mirada hacia una hiriente realidad ante la cual hay que acatar cada dardo? ¿Es siquiera la realidad así? No. No. No.
¿O es acaso la implicación de movimientos aleatorios ante los cuales interiormente no debe existir el reproche, esa mordida venenosa sin ningún próximo beneficio? ¿O es el deseo de observar la realidad día a día y discernir cada movimiento de manera tal que el futuro no exista? He de agregar a mi persona estas dos posiciones.
Días anteriores, en un tema que quisiera alejar del tono anteriormente dicho y manejar esto como literatura, leía ciertas concepciones “un tanto esotéricas” de la muerte, y me repuse a interpretar en una posición propia (o semejante, un simple intento) de no sé –Jung-. Se decía, que justo al morir una serie de imágenes invadirían la mente de occiso, justo como aquellas películas noventeras, y que en un momento posterior se hallaba frente a frente a lo que yo pronto asimile con la noción jungiana ontológica-algo de “yo mismo”. Y como una pregunta gestaltica venia a la proximidad del ser: ¿Cómo te sientes acerca de eso? Un juicio, un juicio hecho por el peor juez: “yo mismo”.
La película misma no engendraría el infierno, serian los pensamientos acerca de ella. ¿Acaso no existe una varianza en la subjetividad aun entre la vida de la muerte? Algo no afirmable por mi parte, me es difícil afirmar. ¿Quién seria el mejor diseñador del infierno propio?
El paraíso, ¿Puede llegar a ser diferente a un Amor Fati?
Esta es oficialmente, la peor entry.
Neighborhood.
19 Noviembre 2008
Tras la carencia de temas sobre los cuales iniciar una introspección exhaustiva donde mi mente caiga en caos deseando comprender una noción, una supuesta verdad. Tras pseudo-filosofar en lecturas de tintes románticos y de finales agrios. Tras escuchar los acordes de los chelos, la notas melancólicas de los violines que son acompañados con pequeños toques de guitarras eléctricas adornando una voz peculiar que canta en ingles líricas irracionales dispuestas a la libre asociación. Tras todo esto, he pasado cambios significantes los últimos días y semanas –pensándolo bien siempre estoy en cambios significantes, pero no en este rubro-. Es difícil, muy difícil y agradable.
Solamente hallo refugio en lecturas de personas contemporáneas a estos días, es un refugio aburrido y paralizante. Hallo un vacío singular en aquellos blogs que quieren dar el tinte de poéticos, es como el deseo desinhibido de plasmar las vivencias cotidianas en palabras simples de entendimiento común, las cuales reflejan una realidad simple, vacía, falta aquella parte intrínseca de las palabras, lejana a la belleza de la fonética o a una complejidad filológica, me refiero a una especie de espíritu que refleja un meta-sentido profundo, ¡inexpresable!
Otro tipo de lecturas en otros blogs, son aquellas largas entradas dedicadas en describir un día, paso a paso, en un lenguaje tan simple, tan vano, que refleja el único objetivo de aquella lectura: recordar, si, justo como una foto. Además, también me encuentro con los textos que intentan ahondar en aquello que el autor sabe y mostrarlo de manera engreída al público como un proceso terminado.
Pasando de lado estas lecturas. Debo admitir que no poseo ningún gusto por la literatura contemporánea. No es muy lejana de la televisión comercial. Si, díganme cualquier autor, cualquiera se dedica a entretener con demagogia.
Søren.
10 Noviembre 2008
Mis días como lector, que se reducen de manera inevitable por la actividad escolar, me han llevado al análisis de dos obras. Obviamente, me es difícil pensar sobre vacío, llegar a ideas aparte de una divagación si esta no es provista por un buen estimulo literario.
La naúsea, es una lectura que de manera simple te encierra en un mundo vacío ante el cual solamente se es posible escapar por la desesperanza, la angustia que nos hace notar nuestra disposición fundamental: la nada. La nada es un concepto que el mismo autor (Sartre) menciona de manera ontológica al referirse a la esencia del hombre. No recuerdo quien menciono alguna ves las palabras: “Todos somos todo en potencia”. A esta idea es a la cual Sartre se refiere con la nada, y con esta simple palabra equipara el “Dios ha muerto”, afirma el nihilismo, de una manera tan simple. Yo a la nada, la llegué a concebir de una manera mas kantiana, con esto me refiero a que la nada es una noción subjetiva ante la cual el hombre se percibe en el mundo. Kant mencionó alguna vés que el tiempo y el espacio eran una especie de moldes cognoscitivos sobre los cuales el hombre percibe. Yo considero que la nada actúa como su negación ontológica.
El otro libro es “Diario de un Seductor” de Soren Kierkegaard. Se esta volviendo en un libro realmente odioso, ¿por que? Simplemente, porque no puedo evitar ver cierto reflejo de tales palabras hacia conmigo. Sé bien que en eso radica la habilidad litaría de una novela -un diario, en este caso-, pero aun así. Frustra. Y extrañamente, inspira.
愛…
Ig Nobel 2008
3 Noviembre 2008
Como ustedes podrían saber, el Ig Nobel es un premio otorgado los primeros días de Octubre a investigaciones científicas que a pesar de su éxito, provocan risa. Por cierto, el evento es realizado en la Universidad de Harvard…
Paz: El Comité Federal Suizo de Ética sobre Tecnología no Humana, y el resto de ciudadanos suizos, por aprobar en abril pasado el principio legal de que las plantas tienen dignidad.
A este paso la gente empezara a comer tierra procesada, claro hasta que a otra sociedad se le ocurra otorgarle dignidad.
Literatura: El británico David Sims, de la Cass Business School de Londres, por su estudio Bastardo: Una Exploración Narrativa de la Experiencia de la Indignación dentro de las Organizaciones.
Podrá causar risa y todo eso, pero es triste que eso suene mejor cualquier libro de C. C. Sánchez.
Medicina: El estadounidense Dan Ariely, por demostrar que la medicina falsa pero cara funciona mejor que la medicina falsa y barata.
Genial, los placebos se ven potencializados por el dinero…
Ciencias cognitivas: Toshiyuki Nakagaki, Hiroyasu Yamada, Ryo Kobayashi, Atsushi Tero y Akio Ishiguro, todos ellos japoneses, y Agota Toth, húngaro, por demostrar que el moho mucilaginoso puede resolver puzzles.
De aquí en adelante me sentiré mal por cada sudoku que no termine.
Nutrición: Maximiliano Zampini y Charles Spencer, por demostrar que la comida sabe mejor si es crujiente.
Por algo el Coronel Sanders esta sentado a la derecha del padre (Dios).
Biología: Marie-Christine Cadiergues, Christel Joubert y Michel Franc por demostrar que las pulgas saltan más sobre los perros que sobre los gatos.
Otro punto más en mi favor para mí cruzada en contra de los perros que poseen más cambios de ropa que yo.
Química: Los estadounidenses Sheree Umpierre, Joseph Hill y Deborah Anderson, por descubrir que la Coca-Cola es un espermicida efectivo y Los taiwaneses C.Y. Hong, C.C. Shieh, P. Wu y B.N. Chiang, por descubrir justo lo contrario.
OK… ¿Para eso se parten la cabeza haciendo Integrales y esas cosas?
Física: Los estadounidenses Dorian Raymer y Douglas Smith, por probar que un montón de cuerdas, pelos o cualquier otra cosa acaba enredándose y formar nudos.
Si lo piensan bien, esto nos ahorra la necesidad de construir un Acelerador de Hadrones.
Arqueología: Astolfo Gomes de Mello Araujo y Jose Carlos Marcelino por descubrir hasta qué punto los armadillos pueden desordenar los restos en una excavación arqueológica.
Es como hacer una tesis de cómo un Gato -de mascota- puede desordenar tu Tesis. (El contenido de este punto tiene mucha frustración intrínseca no aplicable a Tesis, pero si a demás trabajos).
Economía: Geoffrey Millar, Joshua Tyber y Brent Jordan por descubrir que las ganancias de una bailarina de striptease dependen de su ciclo menstrual.
No se porque, esto me suena a esos aparatos que sueltan agua cuando detectan fuego y que son colocados justo en el techo del edificio… solo que con sangre… comprenden la analogía…
Lunes.
29 Septiembre 2008
Anny hacía rendir el máximo al tiempo. En la época en que ella estaba en Djibuti y yo en Adén, cuando iba a verla por veinticuatro horas se ingeniaba para multiplicar los malentendidos entre nosotros, hasta que sólo quedaban exactamente sesenta minutos antes de mi partida: sesenta minutos, justo el tiempo necesario para sentir el trascurso de los segundos, uno por uno. Recuerdo una de aquellas veladas. Yo debía marcharme a media noche. Habíamos ido al cine al aire libre; estábamos desesperados, Anny tanto como yo, sólo que ella dirigía el juego. A las once, al comienzo del film principal, me tomó la mano y la estrecho entre la suya sin decir una palabra. Me sentí invadido por una alegría acre, y comprendí sin necesidad de mirar al reloj que eran las once. A partir de ese momento empezamos a sentir el curso de los minutos. Esa vez nos separamos por tres meses. En cierto momento en la pantalla una imagen completamente blanca; la oscuridad se suavizo y vi que Anny lloraba. A medianoche me soltó la mano después de apretarla violentamente; me levante y me fui sin decirle una sola palabra. Eso era un trabajo bien hecho. J.P. Sartre. La Náusea.
Al leer eso quede anonadado. Experiencias propias.
Es ciertamente paradojico que el personaje principal sea historiador. De igual manera, son aspectos que generalmente dependen del uso literareo de situaciones de tal estilo que llevan a la identificación. Lo preocupante es que esa identificación, es demasiado parecida a una especie de test proyectivo.
